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Tras un año en dique seco, este galeón del Siglo de Oro surca de nuevo los mares con su arduo empeño por descubrir, allá dónde se hallaran, obras en prosa del siglo áureo. Encomendados a los cuatro vientos, renovamos nuestro afán por nutrir nuestras bodegas con nuevos títulos con que deleitar a lector y ser provecho para el estudioso, al que sirva de aviso que aquí no hallará edición comentada ni nutrida de anotaciones (para las que remítese a esos depósitos de tierra firme llamados bibliotecas); nuestro deseo no sea otro sino presentar de forma accesible la rica prosa de nuestro Siglo de Oro, pues no solo de quijotes y pícaros está hecha. En esta ocasión, y dado que resulta ya labor asaz complicada para este grumetillo ofrecer nuevos textos con cierta regularidad, desde aquí se hace invitación a vuesas mercedes para enrolarse en tamaña aventura, aportando sugerencias, textos y lo que sea menester, que bien serán acogidos. Por todo lo dicho y aquello que en el tintero quedase, sean ya desde ahora bien recibidos. Vale.
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